Turismo de Bélgica: Flandes y Bruselas
Egipto y sus pirámides, Grecia y la Acrópolis y, ¿por qué no?, Bruselas y la Grand Place y Flandes con sus campanarios y beaterios.
La Grand Place de Bruselas es ya un secreto a voces. ¿Quién no ha visto nunca la foto de la colorida alfombra de flores rodeada de magnÃficos edificios? Aunque la plaza presenta una apariencia homogénea, cada uno de sus edificios es diferente. Se trata de las antiguas casas gremiales con los sÃmbolos caracterÃsticos que aún hoy las hacen reconocibles, el imponente Ayuntamiento, la Casa del Rey y muchas otras. Jean Cocteau la definió como "el teatro más bello del mundo", y no le faltaba razón. Esta plaza ha alojado a personajes como VÃctor Hugo durante su exilio, o a Marx y Engels, que sentaron aquà las bases del Manifiesto Comunista. Hoy dÃa la Grand Place es testigo de mercadillos, festivales y, por supuesto, del animado ambiente de las terrazas de los múltiples restaurantes y cafés que la rodean.
Pero la Unesco se ha fijado también en otras obras arquitectónicas exclusivas de Flandes. Se trata de los Campanarios y los Beaterios, menos conocidos para el visitante.
En las guÃas turÃsticas encontraremos palabras como Campanario, Atalaya, Belfort, Beffroi, Belfry… En realidad son torres civiles alzadas en la Edad Media, cuya finalidad era guardar los privilegios de cada ciudad, asà como servir de torre de vigilancia. Su altura era sÃmbolo de riqueza. Cuentan en Brujas que sus privilegios estaban guardados en la Atalaya en un cofre con 13 cerraduras. 12 pertenecÃan a cada uno de los gremios y la restante al alcalde. ¡Para abrir el cofre debÃan reunirse las 13 llaves a la vez! Hoy 366 escalones separan la parte más elevada del suelo. Eso sÃ, vale la pena contemplar la vista aérea de la ciudad. En Amberes hay un detalle que llama la atención: en la única torre de la Catedral ondea una bandera; curioso ¿verdad? En realidad dicha torre es la Atalaya de la ciudad y fue construida con capital civil, por lo que se desmarca en cierta manera del edificio religioso. Otro magnÃfico ejemplo de estas torres es la de Gante, sin olvidar la de Malinas, con un magnÃfico carillón y las de otras muchas ciudades flamencas.
¿Agotado de subir escalones? En Flandes existen unos remansos de paz únicos. Hablamos de los Beaterios. En tiempos de las Cruzadas, quedaron en Flandes muchas mujeres viudas, huérfanas o solteras. En aquella época una mujer sola era una mujer desprotegida, y la estricta vida en los conventos no era del agrado de todas. Los Beaterios fueron la solución idónea para estas mujeres. Situadas en las afueras de las ciudades –no debemos olvidar los "peligros" que entrañaba una comunidad exclusiva de mujeres- las beatas ejercÃan los votos de obediencia (habÃa una Beata Superior) y castidad (en la comunidad sólo entraban los hombres durante el dÃa) y llevaban una vida austera. Las mujeres de posición social más alta ocupaban viviendas de mayor tamaño, e incluso tenÃan sirvientas. Las más humildes trabajaban para ellas o en la ciudad. De noche, las puertas se cerraban…
Hoy los Beaterios están integrados en el centro histórico de las ciudades y están habitados por monjas benedictinas en Brujas, son residencia de estudiantes en Lovaina o viviendas exclusivas en Malinas. Aunque cada uno tenga un estilo diferente, hay algo que los une a todos, ¡parece que el tiempo se ha detenido en ellos!
El centro histórico de Brujas o algunas casas Art Nouveau diseñadas por VÃctor Horta también han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Para obtener más información descarga el siguiente documento PDF Patrimonio de la UNESCO de Flandes o visita la web http://whc.unesco.org


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